La gente que vive en el frío bebe más alcohol y padece más de cirrosis, confirma estudio

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El consumo de alcohol contribuye significativamente a la mortalidad y discapacidad de la población en todo el mundo.

La gente que vive en el frío bebe más alcohol y padece más de cirrosis, confirma estudio

/ Pixabay.

Un equipo de EEUU, México y España estudió la información pública sobre el consumo de alcohol por residentes de 193 países y 50 estados de EEUU y concluyeron que hay una asociación clara entre estos datos y las condiciones climáticas. Resultó que, en las regiones más frías y menos soleadas, la proporción de la población bebedora es mayor. Además, en las zonas de frío, también se registró más casos de cirrosis asociados con el abuso del alcohol. La investigación que arroja estas conclusiones fue publicada en la revista Hepatología.

El consumo de alcohol contribuye significativamente a la mortalidad y discapacidad de la población en todo el mundo, por lo que se asocia con el desarrollo de 60 enfermedades aguas y crónicas, incluidos varios tipos de cáncer. No solo eso, el abuso de alcohol es una de las causas más comunes de cirrosis. Este hábito varía de un país a otro, y con esta variación tienen que ver no solo factores como el precio y la regulación estatal, sino también el nivel de vida y desarrollo de las sociedades.

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El frío, causal del abuso de alcohol

En tal contexto, científicos de la Universidad de Pittsburgh, bajo el liderazgo de Ramona Bataller, decidieron verificar otra hipótesis: que la mayor parte de la población bebedora vive en lugares fríos y menos soleados. Para ello, calcularon proporciones de ciudadanos bebedores mayores de 15 años en 193 países. Buscaron el porcentaje de bebedores sistemáticos —aquellos que consumen 60 o más gramos de alcohol etílico puro en un plazo de 30 días— y la proporción de casos de de cirrosis por abuso de licor. 

Como parámetros climáticos, los científicos consideraron en cada país: la temperatura promedio anual, el promedio de horas de sol, y clasificaron cada país en cinco tipos, según el sistema de Köppen. También se realizó el análisis detallado en los 50 estados de EEUU y sus más de 3.000 distritos.

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Encontraron que la temperatura promedio y el número de horas de sol se correlacionan con la cantidad de litros de alcohol consumidos al año por habitante. Hubo una correlación inversa significativa entre la temperatura y la frecuencia del clima soleado y el número de personas que bebe en exceso, así como con la cirrosis por abuso de alcohol. Al mismo tiempo, el último parámetro —la proporción de pacientes— se correlacionó con el número de litros de alcohol consumidos por año por habitante. 


De frío a cálido: a) litros de alcohol per cápita b) temperatura anual c) número de horas de sol Bataller et al. / Hepatología 2018.

 

Otros factores

Los autores afirman que tuvieron en cuenta todas las posibles variables secundarias que podrían afectar la proporción de la población que bebe en el país, por ejemplo, la religión. 

Las razones de esta conexión —los científicos también creen que es causal— pueden ser diferentes: en primer lugar, se cree que el alcohol se usa como un medio de vasodilatación, o la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que conduce a un mejor flujo sanguíneo a los músculos lisos y actúa como un agente de calentamiento.

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Además, la conexión también puede estar asociada con los trastornos mentales, incluyendo la depresión, que, a su vez, también se asocia con el abuso del alcohol y a factores climáticos. 

Un reciente estudio publicado por la prestigiosa revista médica The Lancet, advierte de que el consumo seguro de alcohol no debería superar los 100 gramos semanales, una cantidad que podría traducirse en 5 o 6 copas de vino o cañas de cerveza a la semana.

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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